"Nueva" Economía, Globalización, Innovación, Gestión del Conocimiento... En realidad, lo que subyace detrás de estos términos es la búsqueda constante de soluciones para la Gestión de las Organizaciones, orientada a la creación de valor y a la competitividad sostenida en un entorno en constante cambio.
En el modelo económico basado en el conocimiento, éste tiene un claro valor diferenciador, aportando ventajas competitivas gracias a su gestión: La Gestión del Conocimiento nos hace diferentes, contribuye a que seamos una organización líder e innovadora y nos permite proveer de soluciones de negocio de alto valor a nuestros clientes.
Según la teoría económica clásica, los dos principales factores productivos son el capital y el trabajo. Sin embargo, como elemento exógeno al proceso productivo, el conocimiento ha estado siempre presente y ha posibilitado el desarrollo económico y existen dos hechos que pueden explicar la importancia adquirida por el conocimiento en los últimos años: Por un lado, las técnicas de medición están permitiendo una mejor visión del conocimiento y, por otro, las tecnologías de la información logran su difusión y distribución a través de todos los sujetos que configuran la economía.
En definitiva, todos los agentes económicos se encuentran inmersos en un proceso de transformación que significa el paso de una economía industrial a una basada en el conocimiento.
En este nuevo contexto, se hace evidente que gestionar bien los procesos que incentiven la creación, uso y difusión del conocimiento se convierte en tarea primordial para cualquier economía y empresa inmersa en un mundo en constante modificación. Surge así el concepto de la Gestión del Conocimiento entendida como "el proceso que continuamente asegura el desarrollo y aplicación de todo tipo de conocimientos pertinentes en una empresa, con objeto de mejorar su capacidad de resolución de problemas y así contribuir a la sostenibilidad de sus ventajas competitivas" (Andreu, R. y Sieber, S.) o, en otras palabras, el arte de transformar la información y los activos intangibles en un valor constante para nuestros clientes y para nuestro personal.
La Gestión del Conocimiento conlleva necesariamente un cambio de cultura, tanto en el propio seno de las organizaciones y de las personas, como de las propias estructuras del sistema económico y de mercado. Afrontar este cambio adecuadamente exige innovación, aprendizaje, adaptación y consolidar a la empresa en un proceso de innovación constante en su estructura organizativa, funcional y de procesos.
La transformación en la empresa no sería completa sin que uno de sus principales activos -las personas- asimilara el cambio exigido. El capital humano, con su capacidad de aprendizaje y de desarrollo de nuevos conocimientos, se convierte en uno de los valores diferenciadores dentro de las empresas. Por último, la orientación de las empresas y personas hacia el conocimiento permite que nuevas formas de negocios sean fácilmente asimilados por unas organizaciones vivas y flexibles.
El protagonismo del conocimiento puede explicarse por la evolución en el desarrollo de indicadores y métodos de medición, que ha contribuido a considerar al conocimiento como un nuevo input inherente al proceso productivo: El conocimiento, como cualquier otro factor de producción, puede ser producido y utilizado en la creación de otros bienes, e incluso en su propia producción, principalmente gracias a las TIC.
El modelo de empresa industrial clásica se encuentra en crisis por no dar respuesta al actual entorno económico: incremento de la competencia, mayor influencia de los clientes, ciclos de vida de los productos más cortos y cambios tecnológicos continuos y acelerados. La respuesta a este nuevo entorno supone la transfiguración de las empresas en empresas basadas en el conocimiento. Es posible realizar una aproximación a sus características a partir de determinados rasgos diferenciadores, entre los que podemos destacar:
• Tendencia a aumentar el contenido de información en los productos.
• Mayor capacidad para introducir rápidamente cambios en el diseño de productos y procesos.
• Flexibilidad como práctica habitual en los procesos productivos.
• Especialización de los equipos permitiendo modificaciones más rápidas en los planes de producción, altísimos niveles de eficiencia en la fabricación de productos distintos, diversos modelos y volúmenes variables.
• Mayor dinamismo tecnológico gracias al cual el diseño puede integrarse al proceso productivo.
• Nuevos esquemas organizativos. La nueva organización tiende a una red integrada de los procesos con marcada énfasis en las conexiones y en los sistemas de interacción.
• Nuevo planteamiento en la gestión de los Recursos Humanos.
En definitiva, cambios en la estructura organizativa de la empresa, en la estructura funcional y en la estructura de los procesos.
martes, 18 de marzo de 2008
El arte de transformar la información y los activos intangibles en valor para nuestros clientes y nuestro personal
Etiquetas:
conocimiento,
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